Diario cooperantes O.S.A.H ESPAÑOLA - DOMINGO 24 ENERO
Ayer sábado 23 en la noche llegamos con las donaciones para el Centro de Acopio en Jimaní con todas las ayudas que habíamos adquirido en Santo Domingo, llegamos al Centro sobre las 10 de la noche y ayudamos a la descarga de la mercancía, aunque estábamos ya bastante cansados, pues en los últimos días el promedio de horas que dedicamos a dormir son de 5 horas y el viaje había sido muy pesado, pues aunque tan sólo nos distanciaba unos 300 km., la velocidad de los vehículos fue realmente lenta, a unos 40 km. por hora, ya que la carga era muy pesada; el cowboy estaba formado por una yipeta (4x4) cedida por nuestro voluntario Gregorí, uno de los vehículos fúnebres que iba cargado con los medicamentos con destino a Coix des Bouguets (kwadebouke) y dos camiones con la carga a donar. Había poco personal por parte de Defensa Civil y el Centro de Operaciones de Emergencia, ya que a esa hora estaban descansando para poder afrontar otro duro día. Terminamos de descargar la mercancía sobre las 12 de la noche y posteriormente nos desplazamos a la vivienda cedida también por nuestro amigo Giovanni Romero, Subsecretario de la Dirección General de Mantenimiento e Infraestructura Escolar. La vivienda, una típica casa de madera, que aunque para las nueve personas que formamos el equipo humano de intervención era pequeñita y carecía de ducha, era muy coqueta y la verdad que no estábamos tampoco para pedir más y de esta manera garantizábamos nuestra seguridad, ya que nos encontrábamos ya en zona de seísmos.



Nos hemos levantado muy temprano, unos vecinos muy agradables nos han traído café para espabilarnos un poco, a las 9:00 ya estaba en nuestra cabaña Beneco Enecia (Gerente del Centro de Desarrollo Sostenible Cedeso) ONG que trabaja muy directamente con la población vulnerable tanto de Terreno Dominicano como Haitiano, y a nuestro juicio, una de las personas con más conocimiento en estos tipos de temas y sobre todo, serio y responsable.
En la reunión que celebramos en casa, nos comenta que la situación está un poco más controlada , ya las estructuras comienzan a responder, aunque con eso no hay que bajar la guardia, sino todo lo contrario , hay que abastecer de recursos a las estructuras sociales existentes para que en red puedan llegar a la máxima población damnificada del país haitiano, después de facilitarnos bastante información, sobre todo, el trabajo que desarrolla desde la institución que regenta, salimos con dirección a Haití. Dos de nuestros compañeros se tienen que vacunar, por lo que, antes de dirigirnos a la frontera pasamos por el Centro de Acopio en Jimaní para proceder a sus vacunas y tratamiento, cólera, malaria, tétanos.

Entramos en terreno haitiano, volvemos a ver con nuestros propios ojos esa miseria histórica en la que sobrevive este pueblo, la cual ha sido agravada por los terremotos, mucha, mucha gente sin lo más importante, un hogar. A continuación, pasamos por varias zonas locales, nos percatamos de la presencia de guardia nacional haitiana, la que no vimos en los anteriores días que estuvimos en el país, nos alegramos, pues eso significaba que poco a poco se iba garantizando la seguridad en el país.
Edificios desplomados íntegramente, con la curiosidad que la mayoría que han sufrido los daños totales son edificios públicos como escuelas, centro deportivos o simplemente edificios de gestión pública, eso nos hace pensar qué tipo de material se emplea para la construcción de estos edificios, y si es que se construye con materiales más económicos que no garantizan su seguridad.
Llegamos al Centro de Cedeso en Kwadebouke, cuartel general estratégico de esta Institución, desde donde su personal, un nutrido grupo de profesionales en la sanidad, médicos, enfermeras, etc., nos explican de primera mano sus actuaciones desde el día después del terremoto. Un trabajo, desde luego, increíble. Se palpaba, además, una solidaridad y un buen ambiente, que aunque estábamos nerviosos por lo que habíamos visto antes, nos trasladaba una tranquilidad inexplicable.
Le donamos medicamentos, sobre todo, medicamentos para tratar diarreas e infecciones, también analgésicos y otros, valorados en 20.000 euros aprox. Este material lo acogen con gran alegría, ya que nos comentan que el problema no ha pasado, que han tratado muchos pacientes, pero que los tratamientos tendrán que ser largos y costosos si no encuentran el material necesario.
Desde este punto nos damos cuenta que el trabajo personal que están realizando es realmente el apropiado para esta situación, pues aunque en la calle aún se respira inseguridad y sigue habiendo altercados, Cedeso realiza un trabajo personalizado independiente por familia y de esa forma se garantiza que los beneficiarios son realmente damnificados y no personas que se aprovechan de la situación para contar con alguna ayuda, pero tenemos que tener en cuenta que de los nueve millones de habitantes de Haití el 50% sobrevive con menos de un dólar diario, así que en este momento, aunque a una persona no se le haya caído una casa, puede ser que no la tenga e incluso no tenga ni cómo alimentar a su familia.
Es con todo esto por lo que nos comentan que la premura a la hora de contar con recursos para estas redes sociales es realmente urgentísima, pues cuanta más ayuda a más personas pueden llegar, pero también nos transmiten el temor, que también tenemos nosotros, que pase unos días y el mundo se olvide de Haití.
Animados por la transparencia y la calidad del trabajo que realizan, nos comprometemos a hacerles una donación de 250.000,00 pesos dominicanos (unos 5.000 euros aprox.) para alimentos y el transporte de los mismos. Mañana lunes, aunque es fiesta, vamos a comprar los alimentos en los almacenes de Barahona, según la relación de necesidades que nos haga llegar Cedeso.
A la vuelta de Haití a Jimaní, donde ya nos hemos establecido, se nos ha caído el alma al suelo, pues aunque estamos prevenidos sobre el tema y somos conscientes de la situación, no somos de piedra, en el momento que Antonio se baja del vehículo para hacer una llamada y hablar con los mayores del baile para agradecerles la solidaria colaboración que estamos recibiendo de ellos, se nos acerca un grupo de niños, se les ve de lejos sucios y muy mal vestidos. Susana y Gregorí les dan galletas y todos los alimentos que llevamos en los vehículos, ya que comemos normalmente en el camino cualquier cosa para aprovechar el tiempo. Uno de los niños se nos acerca y se pone a llorar, no tiene más de 6 años, nos dice en criollo, que tanto su padre como su madre han fallecido y que está solo, nosotros no sabemos a dónde mirar, pues aunque luchamos para que exista una estructura de Estado que garantice la custodia de estos menores y no estamos de acuerdo con las adopciones ilegales que se producen, se nos cae el alma al suelo, no sabemos qué hacer, si lo metemos en nuestros vehículos estamos infringiendo la ley y cometiendo un delito, pero no lo podemos dejar solo; lo grabamos, le damos ropa y salimos de la frontera sin hablar, sin mirarnos, quizás porque nos daba una vergüenza incontable simplemente de mirarnos a la cara. Tenemos la suerte de coincidir con Beneco Enecia de Cedeso en la estación de combustible (La bomba), le explicamos el caso, y nos dice que es lo que teníamos que hacer, pero que le enseñemos la foto, que él va a trabajar en localizar al menor y estudiar su situación y trasladar este tema a las ONG´s que están trabajando sobre este tema, eso nos tranquiliza un poco, pero mañana vamos a ir a ver si al menos lo vemos y sabemos algo de él.
Bueno, aqui son las 10 de la noche, llevamos unos días muy ajetreados, pero estamos muy contentos, pues estamos conociendo muchas entidades que están trabajando aqui, y partes, incluso de la estructura del estado, que nos puede ayudar a nosotros y otras instituciones a poder colaborar también en la reconstrucción y ayuda al país haitiano.
Actualizado (Lunes, 25 de Enero de 2010 14:34)


